Por: Profesor Manuel P.P.
Como docentes y padres, a menudo vemos los videojuegos con recelo. Sin embargo, la ciencia nos invita a superar el pensamiento binario (bueno vs. malo) y adoptar una postura de mediación crítica. Basándonos en datos de la APA y la OMS, analicemos el panorama real.
🧠 1. Lo Positivo: Desarrollo y Conexión
No todo es pérdida de tiempo. Estudios de la APA y NIH revelan que el juego moderado potencia habilidades clave:
Cognición a tope: Mejora la atención sostenida, habilidades visuoespaciales y la resolución de problemas bajo presión.
Bienestar: Ayuda a regular el estado de ánimo y genera sentido de logro.
Socialización: Los juegos multijugador fomentan el trabajo en equipo y la conexión en espacios virtuales controlados.
⚠️ 2. Las Alertas: Salud Física y Mental
Debemos estar atentos a los riesgos señalados por la OMS y Mayo Clinic:
El cuerpo: El sedentarismo, el "túnel carpiano" y la fatiga visual son reales. Además, la luz azul retrasa el sueño, afectando el rendimiento escolar.
La mente: La CIE-11 advierte sobre el "Trastorno del Juego" cuando este se vuelve la prioridad única, desplazando la vida diaria y aumentando la impulsividad.
🤝 3. Nuestro Rol: Educar, no Prohibir
La clave está en la curación de contenidos y el acompañamiento:
Límites Inteligentes: Usar clasificaciones (PEGI/ESRB) y equilibrar el tiempo de pantalla con actividad física.
Gamificación Positiva: Introducir Exergames (juegos de movimiento) o videojuegos narrativos en el aula para desarrollar empatía.
Reflexión final: El videojuego es una herramienta. En manos guiadas, construye puentes; sin supervisión, construye muros.
Fuentes: OMS (CIE-11), APA (Asociación Americana de Psicología), AAP (Academia Americana de Pediatría).
