lunes, 29 de noviembre de 2010

Cumbre climática de ONU arranca en Cancún con advertencias serias



La cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático comenzó el lunes en México en medio de las advertencias de los científicos de que las emisiones causantes del efecto invernadero podrían tener consecuencias irreversibles a menos que se las frene.

El mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química, dijo a los delegados reunidos en Cancún que hay alternativas de bajo costo para limitar el calentamiento global, pero que si no se hace nada, las futuras generaciones pagarán costos "astronómicos".
Rajendra Pachauri, quien preside el panel de cambio climático de la ONU, afirmó ante los delegados de 193 naciones que asisten a la cumbre que el calentamiento global es "rotundo" y que podría propiciar cambios "abruptos e irreversibles" en los patrones climáticos.
Las delegaciones esperan lograr acuerdos que permitan canalizar miles de millones de dólares y tecnología ecológica a los países en desarrollo, para que éstos puedan abandonar las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles.
Las conversaciones suponen un nuevo intento de los gobiernos por superar la brecha entre países ricos y pobres frente al calentamiento global, cuando hay pruebas cada vez más contundentes de que el clima del planeta está cambiando de maneras que afectarán a todos.
En su discurso inaugural, el presidente de México, Felipe Calderón, exhortó a los negociadores a que dejen de lado sus intereses nacionales y actúen a favor de toda la humanidad en la lucha contra el calentamiento global.
Calderón solicitó a los participantes que superen las divisiones profundas entre los países ricos y pobres, las cuales han obstaculizado en los últimos tres años los esfuerzos para negociar un nuevo tratado climático.
Ante 15.000 delegados, empresarios, activistas y periodistas, Calderón dijo que un fracaso de la conferencia sería una tragedia por la incapacidad de ver más allá de los intereses individuales o nacionales. El mandatario dijo que la atmósfera es indiferente a la soberanía de los estados.
El final desalentador de la cumbre de 2009 en Copenhague no dejó esperanzas de lograr este año un acuerdo general que establezca límites legales a las emisiones contaminantes de los países más importantes.
Se pretendía que un acuerdo de este tipo marcara el camino hacia la meta de lograr una reducción drástica de las emisiones de gases causantes del efecto invernadero para mitad del siglo. Los científicos recomiendan reducirlas para esa fecha a la mitad de los niveles actuales.
Ochenta y cinco países han presentado compromisos específicos a fin de reducir o frenar sus emisiones, pero los niveles prometidos no alcanzarían para impedir la elevación de la temperatura global a niveles potencialmente peligrosos.